domingo, 25 de septiembre de 2011
Mercado de Santo Domingo
sábado, 17 de septiembre de 2011
1000 fotos que hablan de mí.
Suena el despertador. Enciendo la luz. El reloj marca las 11:30. Subo la persiana, el sol me deslumbra. Coches, Villavesas, motos. La luz del baño encendida. Iraide andando por el pasillo. En la cocina, Maider exprimiendo un par de naranjas. La radio encendida. El reloj marca ya las 11:50. La maleta medio hecha. El baño, mi reflejo en el espejo. De nuevo la habitación con la cama sin hacer. El armario: pantalones, camisetas, chaquetas, zapatos. La maleta llena. El portátil encima de la mesa. La ventana medio abierta. Últimos preparativos. Despedida de Iraide. Maleta cerrada, portátil y cámara al hombro, todo listo. Me despido de Maider hasta el lunes. La puerta se cierra detrás de mí. Botón del ascensor. Mi reflejo en el espejo.
Los taxis en la parada. Sancho El Fuerte, La Ciudadela, La Taconera, Rotxapea y RENFE. Los monitores de la estación. Alvia, 13:10, vía 1. Las agujas marcan las 12:55. El andén lleno de gente. Los trabajadores de la estación caminando. El tren ha llegado. Vagón 4. Los pasajeros que llegan bajan poco a poco. Los que se van, suben. Maletero lleno. Asiento 5B. Mi libro de lectura, el iPod y el billete. Los números digitales del reloj del tren marcan las 13:10. El tren arranca. Últimas casas de Pamplona. Montañas, árboles y un pequeño riachuelo. Uharte, Etxarri, Cementos Portland. Las figuras de unas ovejas adornan la carretera. Alsasu, Araia, Salvatierra y Alegría. Llegada a Vitoria. Gente que se baja. Gente que se sube. Son las 14:01. Mi compañera de viaje. La Avenida Gasteiz. El puente azul. La fábrica de Mercedes. El toro de Osborne anuncia la llega a Miranda. Las hélices de los molinos. La azucarera. Mi padre esperándome en el andén. Otro tren en la vía de enfrente. Mi casa. Mi madre saludándome desde el salón. Platos, vasos, cubiertos y comida. La tele encendida.
Mi amiga Elena hablándome por la Blackberry. Mi coche. Atasco un viernes por la tarde. Son las 19:30. Festival de Ebrovisión. Primeras gotas de lluvia. Parte de mis amigas esperándonos en un bar. Saludos y más saludos. Grupos de amigos hablando en corrillos al rededor de las mesas. Cáscaras de pipas dentro de un vaso. En la tele un programa musical. Gente por todos lados. Llegan el resto de mis amigas. Volvemos a la calle. Una chica paseando a su perro. Despedida a Diana que se va de Erasmus. El cielo oscuro anuncia la llegada de la noche. Mi reloj azul marca las 21:15. Nos sentamos en una terraza. Tres cafés y dos cervezas. El movimiento de los árboles nos indica que el frío comienza a aparecer. Son las 22:15. Un amigo nos lleva a casa. Su coche blanco aparcado. Llegamos a casa de Lorena, se baja. La siguiente soy yo. Abro la puerta. Mis padres me saludan. Tortilla de patata esperándome. La tele de nuevo encendida. Una película un tanto extraña. Termina. Las agujas marcan las 0:05.
Mi día ha terminado. Guardo la cámara. Abro mi cama, cierro los ojos. Mañana será otro día.